Yo he aprendiendo a callar en el dolor, como un árbol de raíces profundas que sufre en silencio las duras tormentas del paso del tiempo, y que aun así, sigue de pie pero en silencio.
Las piedras que me rodearon se encargaron de endurecer la tierra, así también el silencio endureció mi corazón sin aprender a contar lo que siento.
¡Si supieras cuanto te amo!
Si supieras cuantas veces busqué en tu mirada un destello de amor o tal vez algo que me indique que sientes lo mismo que yo. Tantas veces he querido contarte de mi amor. Hay tantas palabras que como golondrinas dan vueltas sobre mi cabeza sin poder anidar en la ternura de un poema.
¡Si supieras cuanto te amo!
Por ti yo correría en las tormentas, treparía sobre un rayo y en el sonido del trueno gritaría que te amo. Si tan solo aceptaras mi amor ya no sería un árbol en silencio sacudido por las tormentas.
Si tan solo me aceptaras, haría que cada día en las alas del viento llegue mi voz susurrándote al oído te amo... soy tuyo.
Te quiero.
